verdadero discípulo
sábado, 27 de octubre de 2012
Jesús tuvo muchos seguidores pero no todos le seguían por que creían en el. Muchos simplemente querían averiguar como lograba hacer tantos milagros, otros anhelaban el milagro en sus vidas y deseaban que el se los diera, creyendo en el pero no del todo por que luego se iban y no regresaban jamás. Existían los discípulos aquellos elegidos para caminar día y noche con Jesús, no tan solo caminar con el sino conocerlo y aprender mas acerca de sus maravillas. Sin embargo los discípulos en algún momento de sus vidas se sintieron igual de alejados del maestro que aquella multitud que le perseguía. Por que no conocían del todo a Jesús el mesías. Creían en el y esperaban ver los milagros, es mas muchas veces los discípulos no podían entender las palabras de Jesús y mucho menos como llego hacer tantos milagros, claro ellos fueron aprendiendo poco a poco, tenemos que recordar que ellos eran simples obreros, pescadores etc. (lo que muestra el valor que tiene Dios con las personas) (dando a entender que Dios llama y luego capacita). Cuando Jesús llamo a sus discípulos amigos fue cuando ellos verdaderamente lo conocieron.
Ahora mi pregunta después de esta larga explicación es ¿que tipo de seguidor eres tu? yo se, que tu sigues a Jesús pero eres de los que lo sigue para presenciar milagros, o estas en el club de aquellos que piden que Dios obre en sus vidas y trabaje con su familia, amigos, en su relación amorosa, en su situación económica etc. y cuando ves tus problemas resueltos vuelves a lo mismo de antes y ni te acurdas de Jesús. O eres un verdadero discípulo que a pesar de tu poco entendimiento con respecto a Dios y la biblia anhelas conocer mas, por lo tanto te agarras de la mano de Jesús y no te sueltas. Y a pesar de tus errores en el transcurso de tu vida permaneces cerca de el hasta llegar a un punto en que te conviertes en su amigo.
¿Cual de estos eres tú? Es importante saberlo para que entonces arregles lo que tengas que arreglar y llegues a ser amigo de Jesús.
lunes, 3 de septiembre de 2012
jueves, 30 de agosto de 2012
Léase Lucas 14.7-14
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Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. - Mateo 11.28 (RVR)
Una mañana, mientras limpiaba de yerbas mi jardín, encontré entre las flores una planta de orquídea que una vez fue hermosa y exuberante. En ese momento lucía fea y estropeada. Con desdén, la arranqué y la tiré en medio del jardín. Un tiempo después, mientras regaba el jardín, encontré la más hermosa orquídea que yo hubiera visto. Para mi sorpresa, estaba creciendo de la planta que había tirado. Este hecho me recordó la historia bíblica de la higuera y el viñador paciente (Lucas 13.6-9). Se me pareció a la experiencia con la orquídea. El viñador de la historia nos da un buen ejemplo. En vez de rechazar a quienes están trabajados y cargados, como los deambulantes, los niños de la calle y otras figuras que la sociedad desprecia, debemos reconocer que todos tienen sus dones y talentos. Podemos dar la bienvenida a las personas que viven al margen de la sociedad. Cuando lo hacemos, vivimos en el Espíritu de Cristo, que dijo: «no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo» (Juan 12.47).
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. - Mateo 11.28 (RVR)
Una mañana, mientras limpiaba de yerbas mi jardín, encontré entre las flores una planta de orquídea que una vez fue hermosa y exuberante. En ese momento lucía fea y estropeada. Con desdén, la arranqué y la tiré en medio del jardín. Un tiempo después, mientras regaba el jardín, encontré la más hermosa orquídea que yo hubiera visto. Para mi sorpresa, estaba creciendo de la planta que había tirado. Este hecho me recordó la historia bíblica de la higuera y el viñador paciente (Lucas 13.6-9). Se me pareció a la experiencia con la orquídea. El viñador de la historia nos da un buen ejemplo. En vez de rechazar a quienes están trabajados y cargados, como los deambulantes, los niños de la calle y otras figuras que la sociedad desprecia, debemos reconocer que todos tienen sus dones y talentos. Podemos dar la bienvenida a las personas que viven al margen de la sociedad. Cuando lo hacemos, vivimos en el Espíritu de Cristo, que dijo: «no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo» (Juan 12.47).
sábado, 18 de agosto de 2012
no puedo dejar de escucharla. reply reply reply :)
viernes, 17 de agosto de 2012
viernes, 20 de julio de 2012
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